miércoles, 6 de abril de 2016

¿Pedalear en días contaminados?

 “Si todo el mundo pedaleara, el aire sería más limpio”, Dr. Tim Nawrot

Después de estos días de contingencia ambiental y doble Hoy no circula, algunos capitalinos optaron por trasladarse en bicicleta ante la restricción de  usar su auto, para evitar los atascones en el transporte público, no pagar las tarifas encarecidas de Uber o llegar más rápido a su destino. A pesar de que la contingencia ya fue suspendida, vale la pena cuestionarse: ¿pedalear bajo la nata contaminante no hace que salga el tiro por la culata?, ¿qué precauciones puede tomar el que se decide a salir en dos ruedas?

Para evitar las aglomeraciones en el transporte público, varios capitalinos optaron por la bicicleta durante el endurecimiento del Hoy no circula. Foto María Meléndrez Parada
Una persona que se traslada en bici por la tercera ciudad más contaminada del país, nuestra querida capital, no se salva de parar en más de una ocasión detrás de un microbús que, sin golpe avisa, lo deja envuelto en una nube de ponzoña, compuesta por un coctel de monóxido de carbono, ozono, dióxido de nitrógeno y pequeñas partículas de humo, con vía directa a lo más profundo de los pulmones, porque el ciclista, después de un rato de pedalear, respira más hondo de lo normal.

Un artículo publicado en la revista científica The Lancet, que analizó 36 estudios, ubicó el pasar tiempo en el tráfico como el principal detonante de un ataque cardiaco, en especial para los ciclistas, porque ellos combinan otros factores de riesgo: el estrés, la exposición a la contaminación de manera más directa y el ejercicio físico.

Ciclistas capitalinos optaron por usar al menos un cubrebocas. Foto María Meléndrez Parada
El periódico británico The Guardian le preguntó al autor del análisis, el doctor Tim Nawrot de la Universidad de Hasselt en Bélgica, si era mejor no usar la bicicleta para no arriesgar la salud.

“No se puede concluir eso de nuestro análisis. No concuerdo con que andar en bicicleta no sea bueno. La actividad física es una muy buena manera de prevenir las enfermedades crónicas”, respondió en ese entonces el experto al diario.
  
Lo cierto es que respirar contaminantes de manera prolongada reduce la capacidad pulmonar y dificulta el paso del aire, lo que podría conducir a dolores de pecho e incrementar el riesgo de asma.

Rodar tiene muchos beneficios, sin duda; pero también, inconvenientes. En vez de dejar de usar la bicicleta, se pueden tomar medidas para mitigar o eliminar los riesgos.

La Fundación Británica del Pulmón da una sencilla solución: “si se va a exponer a los humos del tráfico, por ejemplo si es ciclista o corredor, use una mascarilla”.

Imagen tomada de totalwomenscycling.com
Existen varios estudios indexados sobre los beneficios de las mascarillas para reducir los riesgos por exposición a partículas contaminantes. Aquí se puede consultar uno, que a su vez cita muchos más sobre el tema.

Así que... quizá en estos días no es exagerado que quien se traslade en bici añada una mascarilla a su kit básico de casco, luces y herramientas. Las hay en el mercado desde muy especializadas con filtros intercambiables, hasta otras más sencillas, de todos colores y diseños.

Usuarios han comparado sus filtros usados con los nuevos y comprobado la cantidad de partículas contaminantes que detienen… En la siguiente imagen, se observan los de grandes y contaminadas ciudades asiáticas. La pregunta es ¿cómo quedaría una respirada en la CDMX?

Imagen tomada de http://bicycledesign.net/
En días en que respirar en la ciudad se vuelve más pesado de lo habitual, no se trata de evitar la bicicleta, sino de tomar precauciones, porque como el mismo doctor Nawrot dijo: “Si todo el mundo pedaleara, el aire sería más limpio”

domingo, 20 de marzo de 2016

R E S P I R A

“Nuestras respiraciones están contadas por las estrellas”, filosofía hindú

Usuarios de la recién construida ciclopista en la avenida Patriotismo optaron por utilizar cubrebocas por la mala calidad del aire, durante la contingencia ambiental. Foto María Meléndrez Parada

Respirar es vivir. Para la filosofía oriental, nacemos con cierta cantidad de inhalaciones, por lo que aprender a “bien-respirar” puede mejorar e incluso alargar la vida. Cierto es que podemos vivir unos días sin comer, muchos menos sin beber, pero tan sólo unos minutos sin respirar. La misma palabra “espíritu” en latín, árabe y sánscrito refiere también al aire, a la respiración, al hálito, al soplo vital. Somos lo que comemos, bebemos, pensamos, sentimos, pero también, en buena medida, lo que respiramos. Y en este punto, después de tres días de contingencia ambiental en la Ciudad de México, es donde surgen las preguntas: ¿Qué estamos respirando?, ¿cómo afecta nuestra salud?, ¿qué podemos hacer?

Quizá el primer paso es tomar conciencia de la gravedad de la contaminación atmosférica urbana, así como de los riesgos que implica para nuestra salud. Lo que vivimos esta semana en la capital fue un episodio de contaminación severa, en el que las concentraciones de ozono o de partículas suspendidas alcanzaron “niveles que ponen en riesgo la salud de la población”, en palabras de la misma autoridad.

Vista aérea de la Ciudad de México captada la tarde del jueves, cuando se levantó la contingencia ambiental. Foto Carlos Ramos Mamahua

Reducir la contaminación, puede salvar millones de vidas: OMS

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), el valor normal de ozono, en el que vivimos bien, es de 100 (μg/m3). En la Ciudad de México, la concentración de ozono alcanzó estos días hasta 203 puntos Imeca, más del doble del nivel fijado por la dependencia internacional, lo que llevó a la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) a activar el lunes pasado, por primera vez en 11 años, la fase 1 de contingencia ambiental.

De acuerdo con la OMS, cuando las concentraciones de ozono superan los 160 puntos, ya existen efectos importantes en la salud. Puede haber inflamaciones en los pulmones, así como un aumento estimado de un 3-5 por ciento en la mortalidad diaria.

Hoy en día, un 25 por ciento de las muertes del mundo, una de cada cuatro, están relacionadas con factores del medio ambiente, como la "contaminación del aire, agua y suelos, la exposición a sustancias químicas, el cambio climático, y los rayos UV", según publicó la organización internacional esta misma semana. Por lo que de pronto, mejorar la calidad del aire se convierte en una cuestión de vida o muerte. Al reducir la polución atmosférica, se pueden salvar millones de vidas, sin exagerar.

Imagen del jueves pasado, durante el tercer día consecutivo de la contingencia ambiental en la capital. Foto Yazmín Ortega Cortés
La contingencia y los autos...

La CAMe, que mide el nivel de contaminación, atribuye el 87 por ciento de los precursores de ozono a los automóviles, cuyo número ha aumentado de manera atroz en los últimos años. De 2005 a 2013, se duplicó la cantidad en la ciudad: en ese lapso se pasó de 3.5 millones a 6.8 millones de coches. Además, desde julio de 2015, cuando la Suprema Corte consideró inconstitucional el endurecimiento del programa Hoy no circula, y se permitió que los autos pudieran obtener la calcomanía cero sin importar su antigüedad, volvieron a las calles de la zona metropolitana alrededor de 600 mil coches.

El miércoles pasado se prohibió la circulación a más de 500 mil automóviles, medida que no se había adoptado en décadas, pero terminada la contingencia, todo volvió a la normalidad. Ahora, dentro de quince días, las autoridades ambientales deberán presentar un nuevo plan para enfrentar las emergencias ambientales, según prometió el secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Rafael Pacchiano, quien también anunció que los Verificentros tendrán nueva tecnología, habrá cambios en el programa Hoy no circula, se someterá a verificación también al transporte público y de carga y se modificarán los límites contaminantes.


La mala calidad del aire en la Ciudad de México provocó la declaración de contingencia ambiental. Foto María Meléndrez Parada
La solución debe venir desde el gobierno, sí, con mejores políticas y un mejor sistema de transporte público, pero también desde la sociedad organizada. Como ciudadanos podemos contribuir con pequeñas acciones que sumadas harán mares. Por ejemplo:
  • Caminar más y usar más el transporte público y la bicicleta. Usar menos el auto.
  • Compartir el automóvil con otras personas.
  • Revisar constantemente el coche para que contamine menos.
  • Leer más sobre contaminación atmosférica y crear conciencia.
  • Plantar árboles.
  • Conocer cómo la polución afecta la salud.
  • Pequeñas medidas contribuyen con el ambiente, como: reciclar, reusar, reducir el consumo, tratar de no usar aerosoles.
  • Utilizar menos energía en casa y no desperdiciar agua.

En esta página se pueden encontrar muchas más ideas sencillas para mejorar el ambiente, porque una ciudad más limpia contibuye a una mejor calidad de vida, porque al final: Respirar es vivir.

lunes, 14 de marzo de 2016

Las bicicletas de Toledo y Morales

La cultura en Oaxaca no sería lo que es sin el arte y activismo de Francisco Toledo y Rodolfo Morales, quienes han rescatado y propulsado el patrimonio del estado a través de su obra pictórica, pero también por medio de fundaciones, museos, proyectos de reforestación, así como manifestaciones y actos artísticos de protesta. En esta entrada de #2Ruedas, reunimos algunas de las obras de ambos relativas al mundo de la bicicleta, como un pequeño homenaje a la dupla oaxaqueña.

Los pintores oaxaqueños Francisco Toledo y Rodolfo Morales, en imagen de archivo. Foto Notimex
El maestro de Juchitán: Francisco Toledo

El escultor, grabador, pintor, mecenas, promotor cultural y activista juchiteco Francisco Toledo (1940) es considerado el artista plástico vivo más importante del país.

Toledo “es un excéntrico, el primitivo que funda instituciones culturales, el pintor cultivado que se asume como parte del fluir de la naturaleza”, según lo definió Carlos Monsiváis en la introducción del libro, Obra gráfica para Arvil 1974-2001 (2001).

Con las raíces de su arte en la herencia cultural, la historia, la mitología, las tradiciones y el mundo prehispánico, el artista zapoteco ha encabezado varias protestas para defender el patrimonio cultural y los derechos humanos.

A sus 72 años, el 11 de febrero de 2012, Toledo montó su bicicleta para liderar una protesta contra un distribuidor vial al sur de Oaxaca, proyectado por el gobierno de Gabino Cué. Los argumentos de los activistas fueron que la obra ignoraba el paso de peatones y ciclistas, anulaba la integración de transporte público y promovía el uso del automóvil.

Aquí, algunas obras de Toledo alusivas a la bicicleta:

Francisco Toledo, Mono con bicicleta (2005)
Francisco Toledo, La bicicleta (1975)
Francisco Toledo, Benito Juárez con bicicleta (2005)

El maestro de Ocotlán: Rodolfo Morales

El realismo mágico puebla los lienzos surrealistas de quien fue apodado El señor de los sueños. Mujeres, ángeles femeninos y novias son los personajes que amenazan con salir de los óleos de Rodolfo Morales (1925-2001), artista que siguió los pasos de su paisano Francisco Toledo y abocó buena parte de sus fuerzas a una obra altruista destinada a preservar el patrimonio cultural, social y ecológico de su estado.

''Creo que mi trabajo está bien acoplado a lo que es el pueblo, creo que la gente entiende mi trabajo y al parecer se ve un tanto reflejada en mi obra'', dijo Morales a La Jornada en una entrevista en septiembre de 2000, unos meses antes de su muerte.

Para muchos, el maestro de Ocotlán no recibió en vida el reconocimiento que merecía. Sin embargo, en Oaxaca se le sigue rindiendo homenaje de diversas maneras. En 2012, varios oaxaqueños rodaron en bicicletas adornadas con motivos que recordaban la obra de Morales.

Rodada a una década de la muerte de Rodolfo Morales en Oaxaca
En su libro Oaxaca de mis amores, Guadalupe Loaeza narra el origen de la fascinación de Morales hacia las novias. Cuenta cómo uRodolfo niño vio pasar afuera del mercado de Ocotlán a una mujer vestida de blanco. Esa noche soñó con ella y al día siguiente la dibujó y se la mostró su madre: “Mira, mamá, qué triste está la novia porque no se casó. Se sentía tan infeliz que huyó en bicicleta”. 

Rodolfo Morales, Novia y bicicleta
Rodolfo Morales, Dos novias en bicicleta (1996)
Rodolfo Morales, La bicicleta

martes, 1 de marzo de 2016

Mujeres pedalean por la libertad en el mundo islámico

Foto tomada del Facebook de Shannon Galpin, productora del documental Afghan Cycles, que narra la historia del equipo nacional de ciclismo femenino de Afganistán
Hay sitios en los que pedalear cobra con más fuerza el significado de libertad... Afganistán, la franja de Gaza, Pakistán, Árabia Saudita o Egipto son enclaves del mundo islámico en los que existe una regla social no escrita que impide a las mujeres usar la bicicleta; donde el mero acto de rodar se erige como  rebeldía contra los vientos del conservadurismo y el machismo. 

¿Por qué las mujeres no pueden rodar? ¡Inmoralidad y violación de la ley islámica y la decencia!, responden quienes expresamente violan el derecho al transporte y la equidad de género en estos países, algo inimaginable en otras naciones. A pesar del miedo, valientes mujeres salen en bicicleta para desafiar al estatus quo e incluso formar organizaciones con el fin de reivindicar su libertad. El equipo ciclista femenil afgano, por ejemplo, está nominado al Premio Nobel de la Paz.

Equipo afgano ciclista femenil, candidato al Nobel de la Paz

“Las bicicletas pueden literalmente cambiar vidas”, opina Shannon Galpin, quien fue apaleada, violada y abandonada en una calle a los 18 años, pero consideró el terrible evento como una oportunidad para  ayudar a mujeres maltratadas y violentadas, cuyas voces no pueden ser silenciadas ni sus espíritus acallados.

Shannon fundó la organización Mountain2Mountain y el proyecto Strenght in Numbers, que utiliza a la bicicleta como un vehículo para “confrontar las barreras de género y ganar atención para la causa” a lo largo y ancho del mundo. La activista realizó el documental Afghan Cycles (http://www.afghancycles.com), que narra la historia de una docena de afganas pertenecientes al equipo nacional de ciclismo femenil, quienes experimentan vientos de libertad al rodar contra una cultura altamente opresiva para las mujeres.

Foto tomada del Facebook de Shannon Galpin, productora del documental Afghan Cycles, que narra la historia del equipo nacional de ciclismo femenino de Afganistán
Ellas no andan en bicicleta para hacer una revolución, lo hacen simplemente porque consideran que tienen el derecho. No buscan competir, sino usar sus bicicletas para crear un cambio que es posible”, cuenta Galpin.

En un país asolado por el Talibán, en donde existe una prohibición intrínseca para que las mujeres hagan deporte, la escuadra ciclista femenil rompe barreras de género y sociales. Ellas alzan la voz y los pedales contra el acoso, las acusaciones de inmoralidad e incluso amenazas de violencia física. Entre el calor del desierto, el polvo, el peligro de las montañas y la pesada ropa, ruedan por su libertad.

Las personas sólo quieren acosar a otros o burlarse y molestar a las mujeres. Nos dicen que no es nuestro derecho andar en bicicleta en la calle. Nosotras les respondemos que lo es y nos lo están quitando. Entonces sólo aceleramos y nos vamos”, describe una de las protagonistas del documental.

Después de que se eliminó el equipo ciclista femenil afgano durante la época soviética y el control talibán, las jóvenes volvieron al ruedo en el Campeonato Asiático Ciclista en Nueva Delhi, India, en 2013. En estos días, inspiran a cientos de mujeres que han empezado a usar bicicleta. Apenas en enero pasado, se anunció su nominación formal para el Premio Nobel de la Paz, promovida por 118 abogados italianos.

Las primeras mujeres en rodar en Gaza en años

“Ciclismo para todos. No se trata de mostrarles que lo logramos, sino de invitarlos a que se unan”, escribió en su cuenta de Facebook la maestra de inglés de 33 años Amna Soliman, junto con la publicación de dos fotografías que resultaron más que polémicas, en las que aparece ella junto con tres amigas en un día de campo, después de rodar desde su hogar en el campo de refugiados de Jabalia.

Las imágenes podrían considerarse históricas porque muestran a las primeras mujeres en andar públicamente en bicicleta después de varios años en la franja de Gaza, sitio en el que el grupo islamita Hamas se ha esforzado por prohibir cualquier actividad deportiva pública femenil, ya que ello contraviene la “decencia islámica”.

"Esto es un picnic real. La próxima vez, acompáñenos", publicó en su Facebook Amna Soliman, una de las primeras mujeres en rodar en Gaza en años
Una de las jóvenes dice que más que disfrutar de sólo ir por un paseo, también busca hacer una declaración política en un lugar en donde muchos palestinos piensan que es “inapropiado” que las mujeres paseen en bicicleta, ya que muestran sus piernas moviéndose hacia arriba y abajo y “provocan la lujuria” al mostrar sus nalgas.

“Andar en bicicleta te hace sentir como que vuelas”, según contó Soliman al New York Times, cuyas palabras son secundadas por su amiga Salibi, quien se siente “libre” al rodar.

Muchas personas apoyan a este pequeño grupo de cuatro féminas en dos ruedas, pero muchas otras las insultan por “violar la decencia”. Sin embargo, para Soliman, los agravios no son un problema, “sólo siento pena por esas personas”, afirma. “Las restricciones deben desaparecer y estoy tratando de enviar ese mensaje. Las mujeres juegan un rol activo en la sociedad y tienen el derecho a la libertad”, dijo a Afp, mientras alentaba a sus compañeras.


Pakistán: historias de valientes viajeras que inspiran a otras

“Las mujeres en el mundo árabe luchan para sentirse lo suficientemente libres como para viajar solas”, dice la paquistaní Momal Mushtaq, quien a los 25 años, después de una vida en la que estuvo obligada a siempre desplazarse acompañada por un hombre, decidió que “no podía soportarlo más” y lanzar la plataforma en línea Freedom Traveller http://thefreedomtraveller.com/, para empoderar a las viajeras, especialmente en aquellos países en los que la libertad de movimiento femenina está altamente restringida.

En su página web, ciudadanas de todas las nacionalidades y creencias pueden compartir sus experiencias de viaje y poner los mapas de sus trayectos. “Sentí que si las mujeres leyeran de otras que son tan valientes como para viajar solas en sus comunidades y más allá de sus fronteras, se inspirarían para seguir el ejemplo”, explica Momal.

La paquistaní Momal Mushtaq creó la plataforma en línea Freedom Traveller para promover la libertad de tránsito de las mujeres
Las ciclistas son impúdicas”, condenan en Arabia Saudita y Egipto

A pesar de ser dos de las naciones árabes más desarrolladas, turísticas y cercanas a Occidente, Arabia Saudita y Egipto tampoco ven bien a las mujeres en bicicleta, a las que consideran “impúdicas”. En estos países no existe una ley escrita que prohíba a las ciclistas, pero pocas se atreven a rodar por temor a los insultos y hasta las pedradas que recibirán.

Apenas en abril de 2013, Arabia Saudita permitió oficialmente que las mujeres usaran bicicletas y motocicletas, pero la nueva libertad resultó limitada, porque ahora se tolera que rueden únicamente en círculo alrededor de parques y otras “áreas recreacionales”, con la vestimenta tradicional islámica y acompañadas por un hombre.

Para las mujeres, aún es ilegal rodar hacia un posible empleo en Arabia Saudita. Foto Afp
En tanto, en Egipto, la mayor parte de los hombres considera como “inmoral” que las mujeres monten  en bicicleta. Es usual que se insulte o ataque a las ciclistas por romper la tradición.

La organización Go Bike busca “cambiar la percepción de la sociedad” sobre el tema y que “las egipcias rompan los moldes, costumbres y tradiciones”, asegura su vocera Hadeer Samy. “Traten de no asustarse. Olviden a aquellos que las rodean, desafíense a sí mismas y sólo disfruten”, recomienda, como parte de una revolución femenina en desarrollo en el mundo islámico: una en dos ruedas.

lunes, 15 de febrero de 2016

“Sobreviví”: la mexicana que cruzó Australia en bici (II)

La mexicana Bertha Corte se convirtió en la primera mujer en atravesar los 15 mil 547 kilómetros del perímetro de Australia sola y en bicicleta

Para leer la primera parte de la entrevista… 

Una noche de impresionante luna llena en el norte de Australia. Nadie a la redonda. Sólo Bertha Corte en un área de descanso. La fatiga la embarga y se prepara para acampar, cuando escucha aullidos que se aproximan. “Tenga mucho cuidado, porque si va sola... así menuda como está, la pueden atacar los dingos”, le viene a la mente el consejo de un policía unos días atrás. Pasan unos minutos y la manada se acerca amenazante. Los perros salvajes muestran sus puntiguados dientes y bramidos como presentación. La única defensa de la activista y ciclista mexicana: su bicicleta, su mochila, su casco y una pequeña fogata.

Empecé a ver los ojitos de los condenados entre los pastizales... Les brillaban con la luz de la luna. Hice un poco de fuego y con la bomba de mi bici empecé a golpear lo más fuerte que pude una cacerolita que traía. Me senté enfrente del fuego con la bicicleta a mis espaldas como barrera, el casco puesto y la mochila. Estaba aterrada. '¡Váyanse!, ¡Lárguense!', les grité desde lo más hondo del estómago sin parar. De las 10 de la noche a las 3 de la mañana, no dejé de golpear la cacerola, hasta que el cansancio me invadió y me quedé dormida”, narra Bertha, la mujer que cruzó Australia sola y en bicicleta en 2013, con el único objetivo de promover la cultura mexicana.

(Parte I de Hazaña, entrevista a Bertha Corte de Saúl Escobedo)

Al final, “sobreviví”, dice aliviada, con el largo y lento suspiro de una persona que verdaderamente salvó la piel. De los variados retos y riesgos a los que se enfrentó a lo largo de los 15 mil 547 kilómetros que atravesó rodando, los más peligrosos fueron el episodio de los dingos y un malaventurado encuentro con aborígenes australianos en el norte del país, zona que ella misma describe como “el inframundo, donde no hay población, sino puro desierto, donde te inunda la soledad y la nada”.

No nos gustan las mujeres. No nos gustan las mujeres blancas y mucho menos las mujeres blancas en bicicleta”, la amenazó una nativa alcoholizada una noche. “Si no me dejas tu bicicleta y te largas, mi gente te va a cortar los brazos, las piernas y los senos y te va a aventar a los perros salvajes para que te coman”, recuerda la intimidación, aún con una voz titubeante la mexicana de pálida tez, quien por segunda vez resguardó su vida al salir rodando a máxima velocidad de aquel lugar, no sin el terror endureciendo sus venas con cada pedaleo.

(Parte II de Hazaña, entrevista a Bertha Corte de Saúl Escobedo)

Entre las peleas con los dingos, los aborígenes y otras dificultades, como cuando en una ocasión le robaron su bicicleta por unas horas, Bertha aprendió a sobrevivir y a “aprovecharlo todo”. Conforme avanzaba por los paisajes australianos, la gente que le preguntaba por su nacionalidad se horrorizaba al saber que era mexicana. “Allá sólo hay narcotráfico, delincuentes, asesinos y corrupción”, le decían. 

Después de mucho escuchar denostaciones hacia México y sus habitantes, fue como “desperté, despertó mi conciencia y encontré mi misión de vida: rodar e ir hablándole a la gente del país extraordinario que tenemos, que va más allá de los cárteles. Hablar de las cosas buenas del territorio mexicano: como un medio ambiente espléndido y una sociedad con un potencial verdaderamente alto”, cuenta la también ecologista.

Tras concluir su hazaña, Bertha vertió todas sus reflexiones y bitácoras de viaje en un primer tomo del libro 15,547, un desafío a la mexicana, cuyas siguientes partes están en proceso. 

Ya en México, comenzó la segunda etapa de su aventura: recorrer el país en bicicleta y rodar un documental sobre su periplo, una empresa para la que aún continúa en busca de fondos.


La mujer de ojos verdes, que se intensifican con un mechón de cabello, maquillaje, aretes, casco y un jersey del mismo color, rodó ya por 2 mil 124 kilómetros del Altiplano mexicano. En octubre de 2014, cruzó en bicicleta de Tijuana a Los Cabos. Un año más tarde, atravesó más de 6 mil kilómetros de Ensenada a Guadalajara.

Con muy escaso presupuesto, continúa la travesía para darle la vuelta al litoral mexicano. “Con mi bicicleta, no necesito más. Requiero de muy poco. Sigo en mi misión de recorrer el país rodando, para cuidarlo, defenderlo y promoverlo”, remata con una mirada vivaz y la pasión que infunde cada una de sus palabras.


El libro 15,547 Un desafío a la mexicana se puede conseguir en la Librería Mandela, en Insurgentes Sur 488, en la Glorieta Chilpancingo, ala Oriente.

Bertha Corte continúa con el proyecto de cruzar el litoral mexicano en bicicleta


domingo, 7 de febrero de 2016

La mexicana que cruzó Australia en bicicleta (I)

Bertha Corte se convirtió en la primera mujer en atravesar el perímetro de Australia sola y sin apoyo
Cling-cling, cruje la bicicleta de segunda mano con el pedaleo incesante de Bertha Corte en una carretera de Australia. Cling, cling, rechinan de coraje e indignación los dientes de la ecologista de 53 años, después de que australianos rechazaron hacer negocios con ella y de varios comentarios desdeñosos hacia los mexicanos porque “son una raza perdida, con la que no vale la pena ni perder el tiempo”. Cling-cling, su cabeza da vueltas: “¿Qué puedo hacer para revertir esta discriminación hacia mi país? Tenemos potencial, tenemos calidad, somos cálidos, solidarios... Necesito involucrarme, trazar un buen proyecto”. Cling-cling... Se aclara su mente: “cruzaré lo más que pueda de Australia en bicicleta, repartiendo información sobre México”.

Fue así como en 2013, Bertha comenzó una hazaña que la llevaría, 10 meses más tarde, a convertirse en la primera mujer en recorrer sola todo el perímetro de Australia en bicicleta: un total 15 mil 547 kilómetros.
Bertha Corte atravesó en bicicleta 15 mil 547 kilómetros del perímetro de Australia
Lo cierto es que desde los 18 años, cuando sufrió un accidente en bici, no se había subido a una que no fuera de spinning. Tampoco había acampado nunca. Pero tenía una idea fija... Así que buscó patrocinios, que no consiguió. Una amiga le regaló un sleeping. Ella misma se cosió unas maletas. Agarró los pocos ahorros que tenía y sin apoyo alguno emprendió la travesía.

No le hice caso a nadie. Con miedo, a los 53 años empecé a pedalear yo solita”, narra la mujer que otrora avocó todas sus energías a impulsar el reciclaje y el manejo de residuos sólidos en el país y al fortalecimiento de la sociedad civil, como Coordinadora Ejecutiva en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El tatuaje que adorna su mano izquierda no se equivoca: son varias aspas, todas en contrasentido, para indicar que es una mujer que avanza siempre a contraviento, según le explicó el indígena maorí que la tatuó después de “asomarse por unos instantes a su alma”, en un ancestral ritual. Y sí... a contracorriente emprendió la pedaleada. Hasta su esposo australiano se opuso: todos los días le enviaba mensajes de que iba a morir, fotografías de ciclistas atropellados en carreteras y hasta la amenazaba con ir con las autoridades y denunciarla porque no tenía la visa adecuada, con tal de que la deportaran y claudicara. Pero no claudicó.

A contracorriente, Bertha pedaleó kilómetros y kilómetros desafiando al inclemente clima australiano
¿De dónde eres?”, le preguntaban mientras avanzaba por el país, a ritmo de entre 75 y 100 kilómetros por día. “¿De México? Allá sólo hay delincuentes, asesinos, narcotráfico y corrupción. Deberías ya mejor aprovechar y quedarte acá”, le seguían impelando al conocer su nacionalidad. Entonces, ella sacaba de la mochila, atada a su portabultos, folletos sobre la belleza del país y hacía su propia “campaña de contrainformación”.

En cada estación de radio, periódico o biblioteca pública que encontraba se detenía y dejaba trípticos sobre México y en algunos daba entrevistas para hablar sobre las “maravillas del país”. La impotencia y la ira que en un primer momento la embargaron, se convirtieron con cada pedaleada en más energía para promover la cultura mexicana.
Conforme avanzaba, sus ahorros se iban agotando e iba perdiendo kilos, hasta llegar a ser casi “un esqueleto viviente, sin masa muscular”.


En la bicicleta cargaba lo más necesario: galletas, sardinas, cacahuates, cinco litros de agua, herramienta básica, una mochila, cinco mudas de ropa, su sleeping, su computadora –que usaba cuando encontraba wi-fi para escribir y subir parte de su aventura a redes sociales– y los 500 volantes de información sobre México que no le podían faltar.

En un momento se quedó sin dinero y como “allá la gente no es tan solidaria como acá”, se sentó a pensar en qué haría. En Facebook, escribió que de verdad quería terminar el trayecto y prometió que si le depositaban 100 pesos, un día publicaría un libro y daría un ejemplar a cada persona que la ayudara. Hicieron el depósito 150 de sus seguidores y con eso fue suficiente para dar la vuelta a Australia.

Tuve miedo todo el tiempo, pero no hubo más que enfrentarlo”, confiesa Bertha, quien luchó contra dormir en la intemperie, el frío, la lluvia, el calor inclemente, y hasta con dingos (perros salvajes) y aborígenes, en un par de ocasiones.

“Tuve miedo todo el tiempo, pero no hubo más que enfrentarlo”, confiesa Bertha
Quizá los kilómetros más difíciles de los casi 16 mil que rodó fueron los últimos 100. “¿Y si no llego. Y si me quedo en el típico 'ya casi' o en el 'ya merito'?”, se convirtió en la más recurrente y acosadora idea del tramo final. Pero entonces respondía con el mayor esfuerzo que le quedaba. Pensaba en la frase muy usada allá “Go hard or go home” (ve al máximo o regresa a casa). Y en vez de volver, llevó al extremo su menudo cuerpo y alcanzó la meta.

Al concluir, emprendió una tarea más que nunca había hecho: escribir su aventura y publicarla en forma de una bitácora de viaje, con fotografías y anécdotas para retratar una verdadera epopeya. El libro 15,547 Un desafío a la mexicana se puede conseguir en la Librería Mandela, en Insurgentes Sur 488, en la Glorieta Chilpancingo, ala Oriente.

No te pierdas la segunda entrega de la historia de Bertha Corte, la mexicana que cruzó Australia en bicicleta, en el blog #2Ruedas.

Para leer la segunda parte de la entrevista...

lunes, 1 de febrero de 2016

'Apps' para ciclistas

Todo ciclista guarda en alguno de sus bolsillos una herramienta que no le puede faltar: su celular. ¿Cómo convertirlo en un aliado al rodar? En esta entrada, damos un vistazo a sencillas aplicaciones para el mundo de la bicicleta, que te permitirán buscar y trazar rutas, registrar tus trayectos y tiempos, competir con otros usuarios en tiempo real, conocer más sobre primeros auxilios, aprender a reparar tu bici tú mismo, pedir auxilio en caso necesario y hasta conocer la disponibilidad de las Ecobici.


Ésta es la app y red social que no te puede faltar si vas hacia tu trabajo, a entrenar, al paseo dominical, a la montaña, a carretera o a donde quiera que vayas en bicicleta. Es una de las herramientas más populares tanto para corredores como para ciclistas amateur y profesionales.

Si quieres contar los kilómetros que recorres, no necesitas invertir cientos de pesos en un odómetro, con tan sólo descargar esta aplicación, podrás registrar tus recorridos y tiempos vía GPS, compararlos con los de otros días, medir tu avance y retarte a ti mismo al inscribirte en metas y carreras en tiempo real.

Los parámetros que podrás registrar son: mapa, altura (desnivel), velocidad (promedio mínimo y máximo), tiempo y potencia. Te permitirá también publicar tus logros y compararlos con los de otros usuarios o simplemente mantenerlos en privado.



Si eres usuario de Ecobici, necesitas esta aplicación. Te permitirá encontrar la estación más cercana de servicio y ver el mapa de ciclovías de toda la ciudad, además de la disponibilidad de bicicletas en tiempo real. Podrás trazar recorridos y registrar la distancia, tiempo y velocidad entre estación y estación. Si tienes algún incidente, no dudes en registrarlo.



No está de más tener esta sencilla, pero muy completa app, para saber qué hacer en caso de un accidente. Incluye animaciones, videos, referencias, casos e información sobre primeros auxilios. 



Los mapas de Google, que tantas veces nos sacan de aprietos cuando vamos en automóvil o caminando, también pueden ser muy útiles en bicicleta. Te mostrarán caminos y rutas aptas para rodar.

Esta aplicación calculará un tiempo estimado entre tu punto de inicio y el final, además de ofrecerte rutas alternativas, así como los pasos punto por punto para alcanzar tu destino.



En ella encontrarás una comunidad de un millón 765 mil 704 usuarios que exploran y comparten 4 millones 32 mil 809 rutas en todo el mundo, según los datos más recientes. Puedes crear tus propios trayectos GPS y subirlos en la plataforma de forma sencilla. También tiene mapas sin necesidad de conexión 3G.



¿Buscas nuevas rutas? Esta aplicación es lo que te hace falta... Cuenta con más de 800 mil trayectos en todo el mundo y como usuario puedes añadir nuevos de forma continua, para que otros puedan seguir tus pasos.



¿Tienes una urgencia para reparar tu bicicleta y no sabes cómo, con todo y que traes cargando tu herramienta? ¿Son las 7 de la mañana y los talleres están cerrados? Quizá esta app te pueda salvar, al menos momentáneamente. Con sus fotografías súper detalladas y sus consejos y trucos sobre los problemas más comunes, te puede ayudar en más de una ocasión. Además, cuenta con una lista para comparar los precios de refacciones de distintas marcas.



Cuántos de nosotros hemos querido comprar una bici sin estar seguros de cuál es la que nos queda... Y por más que el vendedor nos explique, a veces no quedamos satisfechos... Esta app es la primera que te permite medir tu geometría anatómica para que elijas la bicicleta perfecta para ti.



Si vas a rodar solo, no es nada mala idea tener esta aplicación en tu celular. En caso de urgencia, basta con picar un botón y se enviará un mensaje pidiendo ayuda a una lista predeterminada de las personas a las que contactarías en caso de emergencia. El llamado incluirá las coordenadas exactas en las que te encuentras.



¿Tienes una bicicleta que no usas? ¿Buscas una tan sólo para rentar? Spinlister es una buena opción. La aplicación permite alquilar bicicletas. Los propietarios las pueden rentar ocasionalmente a turistas que buscan conocer la ciudad en dos ruedas o a aficionados que no tengan una propia por alguna razón.


Ahora, ciclistas, es tiempo de liberar espacio en el celular y probar las aplicaciones más útiles...